Ella es

Dubys

pionera del feminismo comunitario

origen

Dubys Esther Cantillo Castro nació el 12 de enero de 1957 en Punta de Piedras, hoy municipio de Zapayán, Magdalena. Creció a orillas de la Ciénaga de Zapayán, en un entorno donde la solidaridad hacía parte de la vida cotidiana y donde aprendió que la comunidad era un espacio para cuidar la vida, compartir y resolver colectivamente las dificultades.

Su infancia estuvo marcada por el ejemplo de su mamá y su papá. De su padre heredó la convicción de que la educación era el camino hacia la autonomía, especialmente para las mujeres. De su madre conoció las profundas desigualdades que enfrentaban muchas mujeres dentro de una sociedad patriarcal, a pesar de su esfuerzo por construir el patrimonio familiar. Estas experiencias despertaron en ella una sensibilidad temprana frente a la justicia, la equidad y los derechos de las mujeres.

En 1968 llegó a Barranquilla para continuar sus estudios. Allí encontró un ambiente de movilización social y participación estudiantil que fortaleció su interés por comprender las desigualdades del país y la importancia de la organización ciudadana como herramienta para generar cambios.

LEGADO

Durante más de cuatro décadas, Dubys ha impulsado procesos de organización comunitaria en el barrio El Recreo de Barranquilla, promoviendo la participación ciudadana para defender el derecho a una ciudad más digna. Su liderazgo ha contribuido a la recuperación de espacios públicos, al mejoramiento de servicios básicos, al fortalecimiento de la seguridad del barrio y a la defensa del colegio público José Martí. Uno de los procesos más representativos de su trayectoria fue la recuperación del entorno del puente de la carrera 38 con calle 65, una iniciativa comunitaria que dio origen al colectivo Los Dolientes del Puente, demostrando que la organización de la ciudadanía puede transformar el territorio.

Paralelamente, ha desarrollado una amplia trayectoria dentro del movimiento feminista de Barranquilla y el Atlántico, como integrante del Bloque Feminista y de la Fundación Matronas, acompañando procesos de formación, articulación entre organizaciones de mujeres e incidencia frente a las violencias basadas en género. Para Dubys, el mayor logro no son las obras materiales, sino haber fortalecido comunidades capaces de organizarse, defender sus derechos y asumir el liderazgo de sus propios procesos.

CAMINO

Convencida de que el conocimiento debía ponerse al servicio de las comunidades, Dubys estudió Sociología y en 1982 presentó una investigación sobre la participación de las mujeres en los movimientos de liberación de América Latina. Ese mismo año inició su trabajo comunitario junto a su hermana Ligia Cantillo, llevando la reflexión académica a los barrios y acompañando procesos de formación sobre los derechos de las mujeres.

En 1986 impulsó la creación de la Junta de Acción Comunal del barrio El Recreo, dando inicio a una trayectoria que la llevó a definirse como una lideresa comunitaria, feminista, social y política. Desde entonces ha entendido el liderazgo como un ejercicio de servicio, participación y construcción colectiva, guiado por la solidaridad, la honestidad y la integridad.

A lo largo de este camino ha enfrentado amenazas, intimidaciones, un atentado contra su vivienda y las dificultades de sostener durante décadas el trabajo comunitario mientras conciliaba su vida familiar y las necesidades económicas. Sin embargo, nunca ha dejado de creer que la transformación social comienza cuando las comunidades deciden organizarse y actuar de manera colectiva.

Ella es

Dubys

pionera del feminismo comunitario

origen

Dubys Esther Cantillo Castro nació el 12 de enero de 1957 en Punta de Piedras, hoy municipio de Zapayán, Magdalena. Creció a orillas de la Ciénaga de Zapayán, en un entorno donde la solidaridad hacía parte de la vida cotidiana y donde aprendió que la comunidad era un espacio para cuidar la vida, compartir y resolver colectivamente las dificultades.

Su infancia estuvo marcada por el ejemplo de su mamá y su papá. De su padre heredó la convicción de que la educación era el camino hacia la autonomía, especialmente para las mujeres. De su madre conoció las profundas desigualdades que enfrentaban muchas mujeres dentro de una sociedad patriarcal, a pesar de su esfuerzo por construir el patrimonio familiar. Estas experiencias despertaron en ella una sensibilidad temprana frente a la justicia, la equidad y los derechos de las mujeres.

En 1968 llegó a Barranquilla para continuar sus estudios. Allí encontró un ambiente de movilización social y participación estudiantil que fortaleció su interés por comprender las desigualdades del país y la importancia de la organización ciudadana como herramienta para generar cambios.

LEGADO

Durante más de cuatro décadas, Dubys ha impulsado procesos de organización comunitaria en el barrio El Recreo de Barranquilla, promoviendo la participación ciudadana para defender el derecho a una ciudad más digna. Su liderazgo ha contribuido a la recuperación de espacios públicos, al mejoramiento de servicios básicos, al fortalecimiento de la seguridad del barrio y a la defensa del colegio público José Martí. Uno de los procesos más representativos de su trayectoria fue la recuperación del entorno del puente de la carrera 38 con calle 65, una iniciativa comunitaria que dio origen al colectivo Los Dolientes del Puente, demostrando que la organización de la ciudadanía puede transformar el territorio.

Paralelamente, ha desarrollado una amplia trayectoria dentro del movimiento feminista de Barranquilla y el Atlántico, como integrante del Bloque Feminista y de la Fundación Matronas, acompañando procesos de formación, articulación entre organizaciones de mujeres e incidencia frente a las violencias basadas en género. Para Dubys, el mayor logro no son las obras materiales, sino haber fortalecido comunidades capaces de organizarse, defender sus derechos y asumir el liderazgo de sus propios procesos.

CAMINO

Convencida de que el conocimiento debía ponerse al servicio de las comunidades, Dubys estudió Sociología y en 1982 presentó una investigación sobre la participación de las mujeres en los movimientos de liberación de América Latina. Ese mismo año inició su trabajo comunitario junto a su hermana Ligia Cantillo, llevando la reflexión académica a los barrios y acompañando procesos de formación sobre los derechos de las mujeres.

En 1986 impulsó la creación de la Junta de Acción Comunal del barrio El Recreo, dando inicio a una trayectoria que la llevó a definirse como una lideresa comunitaria, feminista, social y política. Desde entonces ha entendido el liderazgo como un ejercicio de servicio, participación y construcción colectiva, guiado por la solidaridad, la honestidad y la integridad.

A lo largo de este camino ha enfrentado amenazas, intimidaciones, un atentado contra su vivienda y las dificultades de sostener durante décadas el trabajo comunitario mientras conciliaba su vida familiar y las necesidades económicas. Sin embargo, nunca ha dejado de creer que la transformación social comienza cuando las comunidades deciden organizarse y actuar de manera colectiva.