Ella es

Eva

guardiana comunitaria y rural

origen

Eva Sofía Rolong nació y creció en el municipio de Tubará, Atlántico, en una comunidad campesina de profundas raíces Mokaná. Fue la menor de once hermanos y desde muy pequeña aprendió el valor de la solidaridad, el trabajo colectivo y el amor por la comunidad.

Su mayor inspiración fue su padre, Ángel David Rolong Contreras, reconocido líder comunal de Tubará. Al verlo dedicar su vida al bienestar de las familias campesinas comprendió que el liderazgo significaba servir a los demás antes que pensar en los intereses propios. De él heredó la vocación de servicio que, con los años, definiría su camino.

También creció rodeada de las tradiciones de su territorio, conservando saberes como la preparación de la chicha de maíz, el bollo de maíz y el café de maíz, costumbres que fortalecieron su identidad campesina y su sentido de pertenencia al pueblo Mokaná.

LEGADO

Durante más de tres décadas, Eva ha dedicado su vida a fortalecer la organización de las mujeres rurales y el liderazgo comunitario en el departamento del Atlántico. Desde la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia (ANMUCIC) promovió procesos de formación, participación política y defensa de los derechos de las mujeres campesinas, llegando a desempeñarse como tesorera de la organización a nivel nacional.

A lo largo de su trayectoria impulsó proyectos productivos, procesos de formación con el SENA, programas de mejoramiento de vivienda y espacios de organización comunitaria que beneficiaron a numerosas familias rurales. También participó en la realización del primer gran encuentro departamental del Día Internacional de la Mujer en Aguada de Pablo, un hecho que fortaleció el movimiento de mujeres campesinas en el Atlántico.

Actualmente continúa acompañando a su comunidad desde la vereda Campo Alegre, en Galapa, donde hace parte de SOCAM, representa a las personas mayores en la Junta de Acción Comunal Nueva Esperanza de Progreso y sigue orientando a quienes encuentran en ella una lideresa cercana y comprometida con el bienestar colectivo.

CAMINO

Aunque siempre estuvo vinculada al trabajo comunitario, el rumbo de su liderazgo cambió en 1988 cuando asistió al congreso de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) en Sabanalarga. Allí comprendió la importancia de que las mujeres rurales se organizaran para defender sus derechos y participar en las decisiones que transformaban sus territorios. Como ella misma recuerda, fue en ese momento cuando "se le prendió la chispa del liderazgo".

Antes de recorrer el departamento acompañando procesos con mujeres campesinas, ya había liderado importantes iniciativas comunitarias como presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio La Loma, en Tubará, promoviendo obras, brigadas de salud y mejoras para su comunidad.

Su liderazgo también enfrentó momentos difíciles. Durante su trabajo comunitario fue víctima de persecuciones y de un allanamiento a su vivienda. Sin embargo, el respaldo de la comunidad confirmó que su trabajo siempre había estado al servicio de la gente. Desde entonces ha permanecido fiel a una convicción que ha guiado toda su vida: cuando una comunidad se organiza y trabaja unida, es capaz de transformar su propio territorio.

Ella es

Eva

guardiana comunitaria y rural

origen

Eva Sofía Rolong nació y creció en el municipio de Tubará, Atlántico, en una comunidad campesina de profundas raíces Mokaná. Fue la menor de once hermanos y desde muy pequeña aprendió el valor de la solidaridad, el trabajo colectivo y el amor por la comunidad.

Su mayor inspiración fue su padre, Ángel David Rolong Contreras, reconocido líder comunal de Tubará. Al verlo dedicar su vida al bienestar de las familias campesinas comprendió que el liderazgo significaba servir a los demás antes que pensar en los intereses propios. De él heredó la vocación de servicio que, con los años, definiría su camino.

También creció rodeada de las tradiciones de su territorio, conservando saberes como la preparación de la chicha de maíz, el bollo de maíz y el café de maíz, costumbres que fortalecieron su identidad campesina y su sentido de pertenencia al pueblo Mokaná.

LEGADO

Durante más de tres décadas, Eva ha dedicado su vida a fortalecer la organización de las mujeres rurales y el liderazgo comunitario en el departamento del Atlántico. Desde la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia (ANMUCIC) promovió procesos de formación, participación política y defensa de los derechos de las mujeres campesinas, llegando a desempeñarse como tesorera de la organización a nivel nacional.

A lo largo de su trayectoria impulsó proyectos productivos, procesos de formación con el SENA, programas de mejoramiento de vivienda y espacios de organización comunitaria que beneficiaron a numerosas familias rurales. También participó en la realización del primer gran encuentro departamental del Día Internacional de la Mujer en Aguada de Pablo, un hecho que fortaleció el movimiento de mujeres campesinas en el Atlántico.

Actualmente continúa acompañando a su comunidad desde la vereda Campo Alegre, en Galapa, donde hace parte de SOCAM, representa a las personas mayores en la Junta de Acción Comunal Nueva Esperanza de Progreso y sigue orientando a quienes encuentran en ella una lideresa cercana y comprometida con el bienestar colectivo.

CAMINO

Aunque siempre estuvo vinculada al trabajo comunitario, el rumbo de su liderazgo cambió en 1988 cuando asistió al congreso de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) en Sabanalarga. Allí comprendió la importancia de que las mujeres rurales se organizaran para defender sus derechos y participar en las decisiones que transformaban sus territorios. Como ella misma recuerda, fue en ese momento cuando "se le prendió la chispa del liderazgo".

Antes de recorrer el departamento acompañando procesos con mujeres campesinas, ya había liderado importantes iniciativas comunitarias como presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio La Loma, en Tubará, promoviendo obras, brigadas de salud y mejoras para su comunidad.

Su liderazgo también enfrentó momentos difíciles. Durante su trabajo comunitario fue víctima de persecuciones y de un allanamiento a su vivienda. Sin embargo, el respaldo de la comunidad confirmó que su trabajo siempre había estado al servicio de la gente. Desde entonces ha permanecido fiel a una convicción que ha guiado toda su vida: cuando una comunidad se organiza y trabaja unida, es capaz de transformar su propio territorio.