Ella es

Nancy

protectora de la tierra y la vida

origen

Nancy Esther Sánchez López nació en los Montes de María, una región donde creció entre comunidades campesinas, cultivos y una forma de vida basada en la solidaridad. Aunque fue entregada por sus padres biológicos cuando apenas tenía dos meses de nacida, encontró en sus abuelos el amor y los valores que marcarían toda su existencia.

Desde muy pequeña aprendió que servir a los demás era una responsabilidad y acompañó a su abuelo en labores comunitarias relacionadas con la organización campesina y la defensa de la tierra. De él heredó una frase que aún guía su vida: "Quien no nace para servir, no debe vivir". Años después, el conflicto armado la obligó a abandonar su territorio. El desplazamiento transformó profundamente su historia, pero también fortaleció la convicción de que ninguna persona debería enfrentar sola las consecuencias de la violencia.

LEGADO

En Barranquilla encontró una nueva oportunidad para convertir su propia experiencia en un camino de servicio. En 2005 fundó ASOVILLAMAR, organización desde la que ha acompañado a mujeres víctimas del conflicto armado en procesos de fortalecimiento del liderazgo, formación en derechos, emprendimiento y reconstrucción de proyectos de vida. Con el paso de los años amplió su trabajo hacia la defensa ambiental, promoviendo el cuidado de la Ciénaga de Mallorquín, los manglares y los ecosistemas que sostienen a las comunidades de La Playa.

También lideró procesos para mejorar las condiciones de vida del corregimiento, impulsando iniciativas relacionadas con educación, infraestructura, servicios públicos y oportunidades para la juventud. Para Nancy, el mayor logro no son las obras materiales, sino ver comunidades más organizadas, mujeres empoderadas y jóvenes convencidos de que transformar su territorio también está en sus manos.

CAMINO

Su liderazgo comenzó siendo apenas una adolescente, acompañando a personas mayores y posteriormente a niños y niñas de su comunidad. Esa vocación de servicio la llevó a formarse en derechos humanos, liderazgo y organización comunitaria, siempre convencida de que el conocimiento debía convertirse en oportunidades para otras personas.

A lo largo de su trayectoria ha enfrentado amenazas e intimidaciones por defender los derechos de las comunidades, especialmente durante las movilizaciones contra los abusos de la empresa Unión Fenosa y en los procesos de acompañamiento a víctimas del conflicto armado. En varios momentos pensó en abandonar el liderazgo por la seguridad de su familia, pero el respaldo de otras organizaciones y de la comunidad reafirmó su decisión de continuar. Para Nancy, liderar significa permanecer, incluso cuando el miedo intenta imponer silencio.

Ella es

Nancy

protectora de la tierra y la vida

origen

Nancy Esther Sánchez López nació en los Montes de María, una región donde creció entre comunidades campesinas, cultivos y una forma de vida basada en la solidaridad. Aunque fue entregada por sus padres biológicos cuando apenas tenía dos meses de nacida, encontró en sus abuelos el amor y los valores que marcarían toda su existencia.

Desde muy pequeña aprendió que servir a los demás era una responsabilidad y acompañó a su abuelo en labores comunitarias relacionadas con la organización campesina y la defensa de la tierra. De él heredó una frase que aún guía su vida: "Quien no nace para servir, no debe vivir". Años después, el conflicto armado la obligó a abandonar su territorio. El desplazamiento transformó profundamente su historia, pero también fortaleció la convicción de que ninguna persona debería enfrentar sola las consecuencias de la violencia.

LEGADO

En Barranquilla encontró una nueva oportunidad para convertir su propia experiencia en un camino de servicio. En 2005 fundó ASOVILLAMAR, organización desde la que ha acompañado a mujeres víctimas del conflicto armado en procesos de fortalecimiento del liderazgo, formación en derechos, emprendimiento y reconstrucción de proyectos de vida. Con el paso de los años amplió su trabajo hacia la defensa ambiental, promoviendo el cuidado de la Ciénaga de Mallorquín, los manglares y los ecosistemas que sostienen a las comunidades de La Playa.

También lideró procesos para mejorar las condiciones de vida del corregimiento, impulsando iniciativas relacionadas con educación, infraestructura, servicios públicos y oportunidades para la juventud. Para Nancy, el mayor logro no son las obras materiales, sino ver comunidades más organizadas, mujeres empoderadas y jóvenes convencidos de que transformar su territorio también está en sus manos.

CAMINO

Su liderazgo comenzó siendo apenas una adolescente, acompañando a personas mayores y posteriormente a niños y niñas de su comunidad. Esa vocación de servicio la llevó a formarse en derechos humanos, liderazgo y organización comunitaria, siempre convencida de que el conocimiento debía convertirse en oportunidades para otras personas.

A lo largo de su trayectoria ha enfrentado amenazas e intimidaciones por defender los derechos de las comunidades, especialmente durante las movilizaciones contra los abusos de la empresa Unión Fenosa y en los procesos de acompañamiento a víctimas del conflicto armado. En varios momentos pensó en abandonar el liderazgo por la seguridad de su familia, pero el respaldo de otras organizaciones y de la comunidad reafirmó su decisión de continuar. Para Nancy, liderar significa permanecer, incluso cuando el miedo intenta imponer silencio.